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Por siempre jamás


Todo inicia cuando a un joven va a su médico, y este le dice que tiene un cáncer terminal y su tiempo de vida es limitado, tenia pocos años de vida o incluso menos que un año…

Ahora me presento, soy José a quien le acaban de dar esta noticia, y la verdad desde pequeño siempre disfruté mucho mi vida, y ahora, no habrá quien me diga que no puedo vivir todos los días como si fuera el último.

Entre a la universidad a estudiar enfermería, pues siempre me ha gustado brindarles lo mejor a los demás y poderles ayudar, me gradué y aunque hubo ocasiones en las que dude en seguir debido a esa noticia, no pare y seguí adelante.

Inicie a trabajar en una clínica en la cuidad de Bogotá, pero me trasladaron varias veces, cuando no estaba en la clínica, estaba haciendo brigadas en las zonas más recónditas del país. Viajaba junto a la fuerza militar para llevarles el servicio de salud a cientos de niños indígenas y campesinos, realmente mi trabajo me llenaba de fuerza, me hacia tenerle aún más y más valor.

La verdad, agradezco a Dios por darme tantas bendiciones, ya que, también me puso en el camino a muchas personas importantes.

No me gustaba el compromiso, la verdad, solo tuve una novia, la cual presente a mi familia, lo demás fue muy informal, pero esto no me quitaba mi sentido paternal y protector, ya que, aunque no tengo hijos, tengo sobrinos y apadriné a muchos niños que me llenaban el corazón de amor, cuido de ellos como si fueran mis propios hijos y siempre los consentía.

Me encanta viajar, y obvio era mi plan preferido, me encantan bailar, pasarla bueno con mis amigos, ser el alma de la fiesta.

Pasó el tiempo y todo muy bien, al llegar el año 2015, este no toma un buen rumbo, pues me empiezo a sentir un poco mal, y esto cada vez, empieza a empeorar, veo como a un lado de mi cara me empieza a crecer una bola, que de inmediato me hace ir al médico, ellos me dicen que no hay nada de que preocuparme, que solo era tomar medicamentos y ya, después de un tiempo, veo como esta bola empieza a hacerse cada vez más grande y después de varias visitas al médico me dicen que mi cáncer se ha desarrollado, mi cabeza quedo en blanco, mi cuerpo frio, mi mundo quieto.

La verdad, tenia miedo, pero nunca me gustó preocupar a mi familia y amigos, asi que me mostré tranquilo frente a esto; cuando pasaron los meses, cuando tuve que dejar mi trabajo, cuando después tuve que dejar mi casa para vivir en una sala de un hospital, cuando empezaron las quimios, cuando sirvieron, cuando se me calló mi cabello, cuando ya no podía vivir solo y me fui a la casa de mi hermano, cuando el se quedo sin trabajo, cuando se endeudo ya que no podía mantener a su familia, cuando dejaron de servir las quimios, cuando me salieron metástasis, cuando me declaran cáncer se sangre, cuando tuve que volver al hospital, cuando pasó un año, cuando me declararon terminal.

Vi mi vida pasar en cuestión de instantes, y la verdad todo se volvió una rutina, cada vez me cansaba más, cada vez me dolía más todo, cada vez me sentía más débil, estaba muy cansado, no quería seguir sufriendo, no quería ver a mi familia y amigos preocupados, estaba cansado de no poder ver a los que quería, me escape varias veces, estaba cansado.

Llega una fecha muy importante en Colombia y es Semana Santa, en el hospital en el que estoy, me ven con un poco más de energía, así que me dejan salir durante esa semana del hospital para poder viajar y ver a mis papás y demás familia, estaba muy contento y afanado. El día en el que me dan salida, me recoge mi hermano y una de mis sobrinas, y llega un poco tarde, ya que Bogotá se caracteriza su tráfico. Ese mismo día tenía una cita médica, a la cual me dejan ingresar a pesar del horario, salí de aquella cita, y me sentí diferente, la energía que tenia se desvaneció y mi cabeza estaba muy confundida y asustada, y aunque traté de disimularlo, se me notaba.


Esa misma noche viaje con mi hermano, su esposa y sus 2 hijas, en el viaje realmente me sentí muy mal, durante todo el trayecto vomité saliva, tenía escalofríos y veía como una de mis sobrinas, la más pequeña, temblaba de nervios.


Llegamos a Combita, Boyacá a altas horas de la noche, me recibieron mis papás y no me pude sentir más seguro y feliz, pasan algunos días y en una mañana empiezo a sentirme muy mal, y así hasta en la mañana, se despierta mi familia y me llevan al hospital, ese día fue muy extraño, pues la verdad, quería seguirla pasando con mi familia, pero el día 26 de marzo del 2016 a eso de las 3:00 am mi corazón se detiene, dejo de respirar, los médicos me dan todas las atenciones, pero era hora de irme…


Llaman a mi familia, no creen la noticia, ninguno quería aceptar lo que había pasado, pero debían entender que ya estaba muy cansado, no podía seguir así, Descansé.


Después de casi 5 años de haberme ido, solo me queda agradecer a mi familia por quedarse con lo bueno de mí, una frase que he escuchado mucho entre ellos es que disfruté m vida al máximo, y si, lo hice, salí adelante, viajé, me reí, lloré, baile, gozé, la pase bueno.


Solo me queda decir que, desde aquí, los cuidaré por siempre jamás.



Realizado por: Dayanna Aguilar, 1001 JM.


 
 
 

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